Desde el aula, las ciencias sociales y el arte posibilitan el pensamiento investigativo del estudiante

Maria Margarita Ochoa De Cifuentes

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Resumen

Hablar de Expedición Botánica, es hablar de una vida y una obra de incalculable valor. Cuando el Virrey Pedro Messía de la Cerda, contrató los servicios y la compañía de José Celestino Mutis y Bosio, médico y sacerdote, cuando iba de paso por Cádiz con rumbo a la América Española, no pensó que este acompañante originara la empresa científica más importante en el mundo del siglo XVIII.

Mutis llega a la Nueva Granada y queda extasiado con la belleza y esplendor de la naturaleza. Entonces consagra su vida  y su talento de botánico y naturalista al examen y la investigación. Se dedica de tiempo completo a recorrer los bosques húmedos andinos, observando de planta en planta, de yerba en yerba el rico e inagotable dominio de la botánica.

Las largas jornadas investigativas realizadas en los altiplanos que muestran su riqueza vegetal lo emocionan, igual que las frecuentes visitas a los cerros orientales de Santa Fe de Bogotá, donde descubre plantas desconocidas entre otras la del té, viaja a la región de los llanos tolimenses y  fija su residencia temporal y su interés por las investigaciones de carácter botánico.

Se  cuenta  que allí logró el conocimiento y aplicación de cierta planta nativa, excelente para conjurar la toxicidad de la mordedura de serpientes e inclusive arriesgó a uno de sus acompañantes  a que lo mordiera la serpiente y  luego de aplicarle la misteriosa planta, logró salvarlo. Esta y muchas otras acciones desarrolladas  en la Expedición Botánica se podrían relatar sobre la actividad ejemplar de Mutis y de sus asesores en esta empresa científica. Vale más exhortar  todos los colombianos a buscar en el sabio Mutis un paradigma digno de perpetuarse en el esfuerzo de la actual juventud para alcanzar los méritos y la gloria de este sabio.

 

Publicado
2018-12-03

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