La escuela no es un lugar frio y de confinamiento, es la plataforma de lanzamiento hacia mundos nuevos.
INVESTIGACIÓN DOCENTE, Experiencias investigativas y significativas instituciones educativas de Tunja, seguramente abrirá el camino para la documentación del trabajo que realizan en las Instituciones Educativas, de manera casi anónima, muchos profesores, que llevan en el alma la vocación de enseñar.
Como buenos constructores, los profesores, seguidos de cerca por sus estudiantes, han de cimentar las bases del proceso, ahondando profundamente, para fundamentar desde allí el trabajo que ha soportar la experiencia significativa en sí misma. Y qué emocionante cuando nos adentramos en ese fundamento y apreciamos el ingenio, habilidad, y creatividad, desarrollados al unísono, para conseguir el objetivo:
ya sea para hacer andar un carrito eléctrico -y de paso contagiar el amor por las matemáticas- o para inculcar en el corazón del estudiante el amor por la lectura y, a través de ella, abrir el fascinante mundo del conocimiento.
Qué importante es encontrar en las experiencias significativas el esfuerzo por mejorar los ambientes escolares y la calidad de la educación. Dos pilares que han de sostener el futuro de la educación en Colombia y en lo cual trabaja sin descanso la Secretaría de Educación de Tunja.
A todos los maestros que se empeñan en ir más allá del aula de clase, para mostrar a sus discípulos que la escuela no es un lugar frio y de confinamiento, sino que es la plataforma de lanzamiento hacia nuevos mundos, reciban mi voz de aliento. Están en el camino correcto y qué bien lo hacen cuando el estudiante se permea de su entorno, cuando interactúa con la comunidad, se reconoce a sí mismo y se ve reflejado en su patrimonio cultural e histórico.
No es fácil, lo sé. Ni lo será nunca. Escasean los líderes, los líderes que hablan con la verdad y que buscan el bien, para esparcirlo incluso en terrenos áridos, con la fe inquebrantable de que verán el resurgimiento, y la seguridad de que habrá un nuevo renace.

Vale la pena, las joyas de la corona son nuestros niños y jóvenes. Y en las tempestades que nos ofrecen las dificultades diarias han de forjar su carácter, aprenderán a solucionar sus conflictos, entenderán el valor de trabajar en equipo, sabrán el valor de la solidaridad, mejorarán su estrategia, corregirán su actitud, no le temerán a participar en la competencia y utilizarán al máximo sus herramientas.
Claro, todo lo anterior, con un buen capitán. No importa la mar. Ni la distancia por atravesar. Solo se requiere de un buen capitán. Uno como ustedes, que enseñan jugando, que arman y desarman y vuelven a armar. O como los que, en las tablas de la vida, hacen de la vida un teatro. O como todos, que cuanto más enseñamos, ¡cuánto más somos enseñados!
Paciencia. Las distancias se hacen cortas. Ya el alumno habrá de superar al maestro y cuando ocurra, ese será nuestro mejor momento.